Si hay alguna forma particular de que se produzca el apocalipsis que me aterre, es que sea un apocalipsis zombie.
Sé que es infantil temer a cosas que no existen, como si fuera el hombre del saco o la loca sin piernas, pero me horrorizan esas masas de carne lentas y bobas. ¡Cómo tiene que oler, dios mío! Sé que es para reírse de que antes de dormir me quede pensando en eso como si fuera una niña pequeña... es que soy un poco masoca y me he puesto a leer el comic de The Walking Dead. Es muy bueno porque no se centra solo en los babeantes muertos sino que quiere reflejar cómo cambiaría nuestra naturaleza humana con ello. Es una historia de supervivencia, básicamente. Si queréis leerlo, haced clik aquí. Es realmente bueno.
El caso es que el otro día me metí en la cama y me dio por pensar qué haría si fuera real. No creo que sobreviviera demasiado tiempo, pero luego empecé a ahondar en cómo sería la situación. Y me vi sola en la calle, con mi perro Dante.
Mi perro Dante sólo tiene un añito y es el perro más mejor del mundo mundial, hasta el extremo que en nuestro grupo de amigos decimos "eres un trozo de Dante" en vez de "eres un trozo de pan". Es un labrador negro guapísimo, y más listo que el hambre. Jamás ha mordido ni ha gruñido, se deja que metamos las manos en el cuenco de comida. Cuando lo haces mueve el rabo y te lame como diciendo "compartido sabe mejor!!". Cuando te vas a ir de casa te muerde la chaqueta y te pone ojitos, el muy condenado xD Se vuelve loco jugando, hasta el extremo de que se pone bizco de los nervios (jajaja), es incansable. Cada vez que ve a otro perro se acerca moviendo el rabo y empieza a saltar alrededor de él para jugar. Una vez se lo hizo a un pastor alemán y éste lo atacó...nos dio un susto de muerte, Dante salió huyendo con el hijo de puta del otro perro lanzándole bocaos. Y su dueño medio riéndose, como si se mostrara orgulloso de su puto perro agresivo. Así que cuando logré alcanzarlos le quité al pastor alemán loco de encima, Dante se había empezado a defender pero en cuanto vio que apartábamos al otro se puso detrás de mi, asustado. ¡Pobre Dante, tan pacífico él!
Nunca pensé que podría llegar a querer tanto a un animal. Antes tuvimos a otra perra pero era bastante imbécil, sólo se nos acercaba para que le diéramos de comer y el resto del tiempo nos gruñía -era una Fox Terrier-, no quería estar con nadie y siempre se intentaba escapar. Murió hace dos años. La quería, pero no tiene ni punto de comparación con Dante. Hay veces que digo "¿cómo me las arreglaré cuando se muera?" y pienso que ojalá no lo quisiera tanto. Pero así están las cosas.
Algunas veces cuando he pensado en irme de casa de mis padres creo que solo echaría de menos a Dante. Separarme de él me dolería mucho. Es algo que no puede entender quien no haya tenido un amigo de cuatro patas. No es un perro, es "mi" perro.
El caso es que al pensar en un apocalipsis zombie, al verme en mitad de la calle sola con mi compañero de cuatro patas, me entra una tristeza enorme. No creo que sobreviviera él, ni yo tampoco. Pero siento más pena por él, con su inocencia y su rabo moviéndose las 24 horas al día, que por mí. ¡ES RIDÍCULO! qué entrada más tonta... pero bueno, es lo primero que se me ha ocurrido.
Creo que estoy loca.
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