Tenemos en el instituto un sector al que llamo las "reinas del ponche", que actúan como en esas pelis absurdas como si fueran las estrellas del colegio. Son inmaduras, repelentes, crueles y superficiales, y SE ENORGULLECEN DE ELLO! Estoy segura si en España se diera la oportunidad, seguro que serían animadoras... ésas tipas que están ahí de floreros para deleite del sector más machista y casposo que sólo ve a las mujeres como objeto... ellas se apuntarían y se sacarían los ojos unas a otras por ver quién tiene la falda más corta pero llamando "puta" con envidia a quien liga más que ellas.
A mí este grupito me producía náuseas ya en primaria -en 6ºempezaron a surgir en mi clase, rompiendo todo el compañerismo de un grupo majísimo de niños-. Recuerdo que era el cumple de una niña de familia numerosa, y que después de cantarle todos el cumpleaños feliz se acercó Pijus Máximus a darle dos besos y le dijo con la voz más envenenada que puedas imaginar:
"Felicidades. ¿Qué quieres que te regalemos por tu cumpleaños? ¿Un préstamo?"
Ése fue el detonante de que la clase se fragmentara. Se formó un grupo "reinas del ponche", otro "marujo-franquista", otro "anti-el resto", otro "frikazo".... Fue una batalla campal que duró hasta que salimos de bachiller. IN-SO-POR-TA-BLE. Todo era motivo de hacerse la vida imposible unos a otros, como si viviéramos en una peli americana estúpida de instituto.
Yo nunca conecté mucho con mis compañeros ni me he sentido parte de ningún grupo porque soy algo Luna Lovegood (no tan genial, por supuesto) y me importa un pito todo mientras yo pueda ir a mi bola. Soy incapaz de fingir ser algo que no soy, así como de ser malvada con nadie. Así que nunca he tenido claro con quién quería ir sino con quien no quería... así que aunque bastante gente me tenía bastante cariño, yo nunca me sentí de ningún sitio.
Cuando acabé bachiller iba con la esperanza de encontrarme en la universidad con un ambiente distinto, y cuando llegué me vi de nuevo a una de las Reinas del Ponche en mi clase haciendo un nuevo grupo de Reinas del Ponche que pronto convirtieron ése sitio en uno igual del que yo había salido. Qué chafón, tenían razón cuando me dijeron "no te ilusiones, a la universidad va la misma gente que al instituto sólo que les cuesta más tiempo encontrarse". ¡Pues vaya mierda!
Cuando acabé bachiller iba con la esperanza de encontrarme en la universidad con un ambiente distinto, y cuando llegué me vi de nuevo a una de las Reinas del Ponche en mi clase haciendo un nuevo grupo de Reinas del Ponche que pronto convirtieron ése sitio en uno igual del que yo había salido. Qué chafón, tenían razón cuando me dijeron "no te ilusiones, a la universidad va la misma gente que al instituto sólo que les cuesta más tiempo encontrarse". ¡Pues vaya mierda!
Y yo me pregunto: ¿Esta gente no madura? ¿No cambia? ¿No se da cuenta de que sus actitudes son propias de los 16 años?
Una de ellas me conoce desde los 3 años, hemos ido siempre a la misma clase, es mi medio-prima, la que me llamaba para que le ayudase con los deberes, la que me pedía copiarse en los exámenes, la que me preguntaba lo que no entendía, la que me llamaba para ir juntas al gimnasio.... y cuando llegamos a la universidad no me saluda y finge que no me conoce. Decide que soy demasiado rara como para reconocer que ha pasado la infancia conmigo. Yo soy una persona normal, una chica maja y no soy yo la que tengo un problema en la cabeza, ni una hipocresía tan grande. La verdad es que no puedo evitar alegrarme de que le vayan tan bien las cosas y de que sea feliz con lo que hace porque en el fondo hemos pasado mucho tiempo juntas, pero no entiendo muchas cosas...
Ahora ella tiene un superblog de moda y se dedica a hablar de la Valencia Fashion Week a todas horas, a fardar de su "importancia". Que si conoce a tal diseñador, que si la limusina de tal, que si el yate de su amiguita tal, que si mi dinero, que si no puedo ir contigo porque tengo vela con el hijo de tal, que si se avergüenza del resto de su clase porque es muy "working class" -yo me meo-... que la prepotencia es muy mala, y conozco a su familia que es tan working class como la mía y la tuya, o incluso más.
Que el pobre padre parece esclavo de los deseos de sus hijas y trabaja en una fábrica de cartones partiéndose el lomo. Deberías sentirte orgullosa de ése padre que está pagándotelo todo en vez de llamarle "fracasado" a gritos con tu i-phone que él te ha comprado con su sudor. IMBÉCIL.
¿Hola? ¿El mundo está loco?
¿Dónde nos ha tocado vivir?

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