sábado, 19 de febrero de 2011

Mundo viejuno


Una de las cosas que me dan más pereza y me quitan las ganas de salir de mi cuevecita, con mi interné y mi mantita, es ir de compras. No sé si os habéis fijado en que todas las tiendas tienen lo mismo, las mismas rebecas de lana, las mismas camisas anchas hasta decir basta, los mismos estampados de florecicas de tu abuela… es entrar en cualquier centro comercial y siento como que me llena la nariz un olor rancio, como el del armario de la yaya. Esa mezcla de encierro, polvo y foto antigua que tiene de “sexy” o de “favorecedor” lo mismo que una braga-faja color carne.

Para mí el rollo “vintage” es sinónimo de viejuno. No sé mucho de moda, pero tengo bastante claro qué me gusta y qué no, y la ropa de ahora me parece vieja y de posguerra nada más comprada. Me parece diseñada sin ganas, sin ideas, sin felicidad. ¡Copón, trabajad un poquito que la ropa no es gratis!

No sé si es la crisis o es que nos hemos vuelto todos locos, pero a mí vestirme rollo “cuéntame” no me mola nada. Y me estreso yendo de compras porque, entre lo POCO que me gusta y que por mucho que mire me vuelvo a casa con las manos vacías porque todo ES TRISTE… Espabilad un poquito, poneos las pilitas, haced cosas que la gente compre por que le gusten, no porque ir desnudo esté mal visto.  

¿Por qué se empeñan l@s modist@s en que nos vistamos de payasos tristes? ¿Por qué ésa obsesión de hacer sufrir al mundo? ¿Por qué?

…..Pues yo me niego y opto por irme a Natura, que hay cosas ricas-ricas, de dibujines y colorines que son el requetecopetín… aunque a veces se pongan sesenteros y también me den ganas de matar a sus dependientas y beberme su sangre mientras invoco a Satán bailando congas con Georgie Dann (o como se llame).

Y eso.

viernes, 18 de febrero de 2011

Manos frías

tengo las manos frías
de extenderlas ante la bruma
y no tocar nada
salvo el invierno

Tuve un amigo

Una vez tuve un amigo.


Solíamos hacer chistes de todo, hablar
de las cosas que no decíamos a nadie,
pasar las horas muertos de risa, ver
muchachada nui por las noches y
repetir hasta la náusea canciones ridículas
e incluso descargar los secretos
del alma.

Mentira.
Éso yo.

Él se quedaba callado y sonreía
y me daba su consejo, y me
abrazaba en los momentos como
este,
en los que me siento -y estoy-
tan sola.

sólo que ahora me abraza
-sin saber por qué, cuándo ni cómo-
el silencio, el frío,
y la pérdida.

... ¿Dónde estás?

domingo, 13 de febrero de 2011

ASÍ SOY YO

- No me gusta que me den órdenes ni tampoco darlas, puedes aconsejarme pero jamás te atrevas a imponerme algo como yo jamás me atreveré a imponerte algo a ti.

- Me gusta comunicarme con los ojos, mirar a mi interlocutor en silencio a sus pupilas y, con un sólo gesto, saber que ha captado exactamente lo que quiero decir.

- No me gusta la gente que juzga sin saber, quienes se creen más criticando al otro sin darse cuenta que sus comportamientos son asquerosamente hipócritas.

- Me gusta que respeten mi espacio y mi silencio, hay veces que necesito refugiarme del ruido del exterior, de lo desagradable, del dolor. Y elijo el autismo. 

- No me gusta el poder, el dominio o la violencia. Me pone de mal humor oír hablar a ésas personas que creen que por tener más dinero que el resto tienen derecho a todo.

- Me gusta mi perro, sorprenderme con su inteligencia, con sus carantoñas, con sus mimos y sus juegos. Él se da cuenta de mi estado de ánimo mejor de lo que jamás lo hizo mi madre.

-  No me gusta la gente dependiente, la que se te cuelga al cuello y EXIGE tus 365días a cambio de su amistad. Créeme, sigo queriéndote aunque tenga más personas a mi alrededor.

- Me gusta perderme cuando hay tiempo ante mí, me gusta sentir momentos eternos.

- No me gusta vivir tan lejos de la persona que quiero, no me gusta el frío del invierno en las manos si no tengo otras que me den calor.

- Me gusta quedarme horas en la cama, abrazada a ti... solo amodorrada y escuchándote respirar tan dormido que aunque te dé besos ni siquiera te das cuenta.

- No me gusta la gente radical, aquella que da su opinión sin que se la pidas, aquella que siempre saca lo peor de mí por su estrechez de miras.

- Me gusta que buceen en mí, que intenten conocerme de verdad. Me gusta ésa gente que sabe que por dentro llevo un desierto aunque ría cada chiste.

- No me gusta quien intenta cambiarme, no me gusta quien intenta modelarme. No soy una figura de cera, ni un trozo de plastilina de color carne. Por favor, respétame como te respeto.

- Me gusta sentir el sol en la piel, el agua en el cuerpo, el viento en el pelo y la tierra bajo mis pies. Me gusta el planeta en el que vivo, tanto en la tempestad como en la calma. Deberíamos aprender a respetarlo como antes, antes de que él deje de respetarnos a nosotros.

- No me gustan las despedidas, no me gusta llorar cuando no quiero, no me gustan esos abrazos de "hasta el mes que viene, te quiero mucho", no me gusta quedarme viendo cómo tu autobús sale de la estación y me quedo allí clavada en el suelo...

- Me gusta follar, hacer el amor, echar un quiqui o un polvete... sabiendo sus diferencias y qué es adecuado en cada momento y con cada persona. Me gusta no ocultarlo, me gusta no censurar un comportamiento humano, me gusta cómo me miran escandalizados los ultracatólicos por admitirlo.

- No me gustan las drogas, no me gusta perder el control de mi propia mente, no me gusta que se convierta en un pistacho pequeño dentro de un cráneo demasiado grande.

- Me gusta aprender, me gusta leer y llenar mi cerebro con algo poco valorado hoy en día: la cultura... aunque a veces me dé rabia darme cuenta de que, cuanto más lo lleno, más vacíos encuentro.

sábado, 5 de febrero de 2011

A veces sueño



Cierro los ojos cuando me meto en la cama, sin quitarme los calcetines para que mis pies no se hielen por su propio frío. Me tapo con las mantas hasta la barbilla y aprieto los párpados con mucha fuerza. "Vamos, vamos, duérmete". Primero me quedo boca arriba, mirando al techo de estrellitas de pegatina, de ésas brillantes en la oscuridad que me compré cuando era niña para no tener miedo por las noches. Entonces me asaltan pensamientos extraños, sobre  qué habrá al otro lado de la puerta, si habrá alguien espiándome más allá de esa rendija de luz que se perfila entre ésta y el suelo, entre ésta y el gozne. Me quedo segundos inabarcables viendo cómo la manivela gira lentamente, lentamente... tanto que ni siquiera se mueve y ni siquiera es real. Y lo sé, así que me retuerzo en posición fetal hacia la derecha espantando las pesadillas despiertas sobre zombies, psicópatas, secuestradores, vampiros, mortífagos o qué sé yo.

Aprieto el peluche del perro que me regalaste, pero no lo oigo respirar no noto su calor, así que sé perfectamente que no eres tu. Sólo un diminuto regalo suave y peludo, mudo, barato, que contiene tu nombre y quizá algo de tu esencia. Vuelvo a esforzarme por no pensar. Pero su cara indefinida siempre se aparece en mi mente y me llena de un terror infantil, terror que ya no puedo desterrar diciendo "el velocirraptor es mi amigo y no va a comerme" como cuando vi Jurassic park de niña, y me dormía con una sonrisa en los labios pensando que era mi dinosaurio preferido.

Me giro de nuevo, esta vez hacia la pared. Es curioso, sólo me tranquilizo si le doy la espalda a la luz, si le doy la espalda a la puerta, y me quedo quieta y en silencio. Mi mente fluye al fin, mi respiración se desoprime, noto cómo mi cuerpo se expande.Y me asalta aquél pensamiento que tuve a los 8 años, "la oscuridad es tu amiga, igual que tú no puedes ver, no pueden encontrarte en ella"...

y entonces, sólo entonces, mi cuerpo se destensa y me abandono, vencedora en mi derrota, al sueño sin tí.