Cierro los ojos cuando me meto en la cama, sin quitarme los calcetines para que mis pies no se hielen por su propio frío. Me tapo con las mantas hasta la barbilla y aprieto los párpados con mucha fuerza. "Vamos, vamos, duérmete". Primero me quedo boca arriba, mirando al techo de estrellitas de pegatina, de ésas brillantes en la oscuridad que me compré cuando era niña para no tener miedo por las noches. Entonces me asaltan pensamientos extraños, sobre qué habrá al otro lado de la puerta, si habrá alguien espiándome más allá de esa rendija de luz que se perfila entre ésta y el suelo, entre ésta y el gozne. Me quedo segundos inabarcables viendo cómo la manivela gira lentamente, lentamente... tanto que ni siquiera se mueve y ni siquiera es real. Y lo sé, así que me retuerzo en posición fetal hacia la derecha espantando las pesadillas despiertas sobre zombies, psicópatas, secuestradores, vampiros, mortífagos o qué sé yo.
Aprieto el peluche del perro que me regalaste, pero no lo oigo respirar no noto su calor, así que sé perfectamente que no eres tu. Sólo un diminuto regalo suave y peludo, mudo, barato, que contiene tu nombre y quizá algo de tu esencia. Vuelvo a esforzarme por no pensar. Pero su cara indefinida siempre se aparece en mi mente y me llena de un terror infantil, terror que ya no puedo desterrar diciendo "el velocirraptor es mi amigo y no va a comerme" como cuando vi Jurassic park de niña, y me dormía con una sonrisa en los labios pensando que era mi dinosaurio preferido.
Me giro de nuevo, esta vez hacia la pared. Es curioso, sólo me tranquilizo si le doy la espalda a la luz, si le doy la espalda a la puerta, y me quedo quieta y en silencio. Mi mente fluye al fin, mi respiración se desoprime, noto cómo mi cuerpo se expande.Y me asalta aquél pensamiento que tuve a los 8 años, "la oscuridad es tu amiga, igual que tú no puedes ver, no pueden encontrarte en ella"...
y entonces, sólo entonces, mi cuerpo se destensa y me abandono, vencedora en mi derrota, al sueño sin tí.
y entonces, sólo entonces, mi cuerpo se destensa y me abandono, vencedora en mi derrota, al sueño sin tí.

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