
Solíamos hacer chistes de todo, hablar
de las cosas que no decíamos a nadie,
pasar las horas muertos de risa, ver
muchachada nui por las noches y
repetir hasta la náusea canciones ridículas
e incluso descargar los secretos
del alma.
Mentira.
Éso yo.
Él se quedaba callado y sonreía
y me daba su consejo, y me
abrazaba en los momentos como
este,
en los que me siento -y estoy-
tan sola.
sólo que ahora me abraza
-sin saber por qué, cuándo ni cómo-
el silencio, el frío,
y la pérdida.
... ¿Dónde estás?
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